Miedo
A veces he vuelto los misterios del revés.
Y he visto también tus enigmas, los que nunca entenderías.
Son cosas tan claras,
Las frazadas donde te tiendes,
La marcha de tu ritmo.
Nos veremos a la vuelta de la esquina del destino
En la calle de los cariños.
A la altura de las promesas inconclusas.
En ese entonces yo creo que no me será sorpresa el enojo pesado.
Y tampoco las calles rectas y sombrías,
Porque cuando vague por ellas,
Recordaré que yo ya he estado aterrada.
Vivo.
Y vuelvo a revivir.
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