Guárdame en ti
(...) Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos,
guárdame todavía en ti,
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz,
dura y remota,
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.
Raúl Zurita
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